• David Morales

Viajar en tiempos de COVID-19

Actualizado: 26 de nov de 2020



Definitivamente el 2020 no ha sido un buen año para el turismo. Desde que inició la pandemia por el COVID-19 y el llamado a la cuarentena a mediados de marzo en nuestro país, muchos negocios, no sólo en la rama del turismo, sino en casi todos los sectores, se han visto afectados económicamente e incluso muchos se han visto obligados a cerrar. La gente dejó de viajar por miedo a contagiarse de coronavirus y las actividades en lugares públicos se redujeron casi a cero. La situación parece no ser tan crítica como hace unos meses y ya hay signos de reactivación económica, pero aún existe la preocupación de un rebrote y repunte de contagios.

Un caso emblemático en la industria del turismo es el de Cabo San Lucas, en Baja California. Se trata de una ciudad que nació y vive por el turismo. Según el Washington Post, las autoridades de Cabo San Lucas están enfocadas en atraer de nuevo a los turistas estadounidenses. La economía de esta ciudad, de acuerdo con declaraciones oficiales, depende en 80% de las visitas de turistas, principalmente de otros países. Durante los meses de la pandemia los viajes internacionales a Cabo San Lucas disminuyeron un 93%. A raíz de esta crisis, el gobierno y organizaciones de hoteleros idearon una campaña publicitaria e invirtieron en medidas de sanitización y distanciamiento para sus huéspedes. Como medida de seguridad ante la pandemia, hasta ahora el tope de ocupación se mantiene en 30% de la capacidad de los hoteles, algo que para muchos representa más pérdidas que ganancias y han decidido mantenerse cerrados. En el caso de Cancún, otro de los destinos internacionales favoritos, el paro de las actividades turísticas ha aumentado la cifra de desempleo en un 23%, cifra que podría ser mucho más alta si se considera el comercio informal. Con estos datos queda de manifiesto que los grandes destinos turísticos internacionales no serán una opción viable en el corto o mediano plazo para vacacionar, al menos no mientras no exista una vacuna o una solución que dé fin a la amenaza del coronavirus. El presidente Andrés Manuel López Obrador se mostró optimista en que a finales de 2020 el turismo recobraría sus niveles pre-pandemia, sin embargo, parece una predicción no muy realista considerando la información disponible tanto en términos económicos como de salud.

Entonces, ¿a dónde irán los viajeros?

Si se trata de evitar aglomeraciones y por consecuencia los contagios, sin duda los grandes hoteles y destinos multitudinarios tendrán un protagonismo menor. La tendencia en los próximos meses o incluso años podría apuntar a la preferencia de los vacacionistas por destinos no convencionales o poco conocidos y por lo tanto no muy concurridos. Una eventual descentralización o “pulverización” de los destinos turísticos podría traer grandes áreas de oportunidad para aquellas zonas que cuentan con poca infraestructura, pero que están en condiciones de recibir visitantes. Esto también supone retos y oportunidades para las agencias de viajes y para quienes quieran emprender en este negocio, pues tendrían que lidiar con rutas inexploradas y crear nuevos canales de comunicación entre destinos. De cualquier modo, se trata de áreas que tienen grandes posibilidades de captar todo el turismo que dejó de ir a los grandes destinos.

Nómadas digitales, otra tendencia en viajes

A raíz de la pandemia muchas empresas han recurrido al esquema del teletrabajo para mantener sus operaciones. Ahora muchos trabajadores no tienen la obligación de presentarse en su oficina durante un horario específico, lo que les permite trabajar desde casa o desde cualquier lugar con una conexión a Internet. Esto los convierte en nómadas digitales potenciales.

Además de los viajes realizados por puro placer, hay un grupo de personas que hace de los viajes un estilo de vida. Estos son los llamados nómadas digitales, quienes se apoyan en internet para desempeñar su ocupación o vender sus conocimientos a otras personas o empresas. Ya sea que trabajen de forma independiente o para una empresa, son personas que tienen libertad de movimiento y recursos para viajar a donde prefieran.

Algo que nos ha enseñado la pandemia, al menos en el ámbito laboral, es que las cosas se pueden realizar de manera distinta con el apoyo de las nuevas tecnologías.

El Internet de las cosas facilitará los esquemas laborales en los que ya no sea necesario estar en un solo lugar para realizar cualquier tarea. En este sentido, los destinos que quieran consolidarse en la “nueva normalidad” del turismo, deberán tener como prioridad la satisfacción de las necesidades de este nicho que seguirá creciendo mientras exista el coronavirus o la amenaza de otra pandemia. Una buena conexión a internet podría ser tan o más importante que una piscina o un buen restaurante para los visitantes.


¿Es el momento de abrir una agencia de viajes?


Ciertamente no si estamos pensando en el modo clásico de hacer las cosas, pero sí es el momento adecuado para aprender sobre cómo las nuevas tecnologías están transformando la industria del turismo y cómo nos pueden ayudar a emprender en medio de una de las mayores crisis en la historia del sector. Un ejemplo claro de esta visión a futuro es la apuesta de OBTec por las plataformas en línea para la gestión de viajes. Por medio de las herramientas que ofrece no sólo es posible acceder a tarifas preferenciales sino también hacerlo desde cualquier dispositivo y gestionar desde ahí reservaciones, políticas de viaje y mucho más. Quizá en un futuro no muy lejano la mayoría de nosotros nos convertiremos en nómadas digitales, y para eso necesitaremos agentes de viajes que probablemente también sean nómadas digitales. La pregunta más recurrente entonces podría ser: ¿a dónde iremos ahora? ¿Dónde queremos estar? La idea es que esas preguntas no supongan más trabajo que decidir la respuesta. Para lo demás OBTec será un gran aliado.

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